Visión Nublada de la Realidad

La semana pasada, tuve la oportunidad de ir al encuentro de Malala en el Tec de Monterrey Campus Santa Fe donde había aproximadamente 1,100 personas en su mayoría Millennials. En este blog post me enfocaré en analizar críticamente este encuentro bajo una perspectiva de género y en mencionar qué pasó por desapercibido debido a una visión nublada de la realidad.

La visita de Malala en México fue parte del #GirlsPowerTrip organizado por Malala Fund cuya finalidad es conocer a niñas alrededor del mundo y pelear por sus derechos a través del acceso a la educación. Podríamos decir que los esfuerzos de Malala básicamente están centrados en dos aspectos: las niñas y la educación.

Bajo este entendido, ¿qué hubieran esperado en un encuentro así?

En primer lugar, pienso que Malala es una mujer que inspira y una líder del feminismo por romper estructuras ideológicas que favorecen los derechos de las niñas. Asimismo, aplaudo que instituciones como el Tec de Monterrey convoquen activistas por los derechos de la mujer, no esperaba menos de mi Alma Mater a la cual me enorgullece pertenecer.

Sin embargo, me parece que el encuentro se enfocó en solo una de las causas de Malala, la educación, y no se le dio la importancia necesaria a su lucha por los derechos de las niñas. En el Tec de Monterrey se mencionó que la educación es derecho de todos, no solo de unos cuantos, con lo cual definitivamente concuerdo. Creo que el encuentro de Malala se direccionó por este camino enfatizando que los jóvenes en general, no sólo mujeres, deben de tener acceso a la educación y que la falta de recursos económicos no debe de ser una limitación para ello. En este sentido el Tec de Monterrey apoya a la educación del talento mexicano a través de programas y becas lo cual me parece admirable.

Desde mi punto de vista, creo que lo que hizo falta escuchar es cuál es el rol de las universidades en la consecución de la equidad de género y en garantizar que se respeten los derechos de la mujer. En nuestro país, las mujeres tienen garantizado el derecho a la educación, aunque, según el último Censo de Población y Vivienda realizado por el INEGI, existen más mujeres sin escolaridad y menos mujeres con estudios a nivel superior (INEGI, 2010), lo cual considero que es un punto importante a destacar.

Pero, ¿cuál es el rol de las instituciones académicas en el compromiso con la equidad de género?

Primero, hay que tomar en cuenta que las escuelas y universidades son unas incubadoras de identidad (Sánchez Bello, 2006) y son una fuente principal de construcción de cultura, ya que interactúan diferentes aspectos de socialización como la familia, las creencias, los valores y la religión de cada individuo por lo que se vuelve un centro puro de diversidad (Miyares, 2006).

Segundo, las escuelas y universidades son un espacio neutro donde las diferencias conviven alrededor de un fin común, la educación.

Considerando entonces que las escuelas y universidades deben de ser un centro de convivencia neutro, inclusivo y diverso y que moldean a los individuos, quedaría por demás decir que son actores primordiales en la transformación de la sociedad (Sánchez Bello, 2006).

Las instituciones académicas se deben de cuestionar la falta de representación de mujeres en la educación, en carreras definidas “masculinas” por ser dominadas por hombres como lo son Ingeniería, Matemáticas, Ciencias y Tecnología y posteriormente en puestos de alta dirección. Las instituciones académicas deben analizar qué se necesita hacer a nivel educación para impactar positivamente la brecha de género. Pienso que se debe empezar por incluir dentro de los distintos programas, contenidos educativos con una verdadera perspectiva de género.

Las instituciones académicas estimulan la formación de un criterio en los estudiantes a través de las distintas enseñanzas y vivencias, pero esta formación de criterio se vuelve parcial si las escuelas, universidades y cualquier otra institución académica dejan de lado formar a los estudiantes en temas sociales, que es en donde entrarían los estudios de género. Si la educación está nublada por la falta de contenidos educativos con perspectiva de género, la manera de ver al mundo no será la misma. Es necesario dar una educación con perspectiva de género para enseñar los derechos tanto de hombres como de mujeres y su condición de igualdad como sujetos, así como dar bases contundentes para la deconstrucción de los roles de género impuestos en la sociedad (Miyares, 2006; Sánchez Bello, 2006).

Por ello mismo, es necesario colocar dentro de los programas académicos no solo conocimientos científicos sino contenidos sociales ambos con perspectiva de género para cubrir todos los aspectos de desarrollo humano y aprender a vivir en sociedad (Sánchez Bello, 2006).

Parte de la educación con perspectiva de género requiere moldear los contenidos educativos para que se visibilicen las contribuciones de las mujeres (Miyares, 2006) y así las alumnas puedan asociar a mujeres dentro de sus propias carreras y adquieran estos modelos a seguir que son fundamentales para su adaptación en el medio laboral y para la elección de su profesión.

Se abre entonces la ventana para que las instituciones académicas de este país, se cuestionen la importancia de los estudios de género, como parte del curriculum formal de los distintos programas. Asimismo, evaluar el curriculum oculto, es decir, todo aquello que permea de manera implícita en los salones a través de discursos y prácticas que introyectan los roles de la mujer y del hombre establecidos en la sociedad y que lo único que hacen es cultivar más las diferencias entre hombres y mujeres. Es irrefutable que debe existir una conciencia plena en el personal académico en este aspecto para darse cuenta de sus sesgos y estereotipos impregnados.

Las escuelas y universidades son organizaciones clave para la ruptura de estereotipos, normas y órdenes sociales y deben brindar la capacidad crítica a los estudiantes para buscar su autonomía y poder de elección (Miyares, 2006). Los individuos deberán de ser libres y autónomos en ejecutar su poder de elección, pero si no se imparte una educación con perspectiva de género, entonces ¿cómo es posible tener libertad, autonomía y elección con una visión nublada o parcial de la realidad?

 

Referencias

INEGI. (2010). Censo de Población y Vivienda . Recuperado el 3 de septiembre de 2017, de INEGI: http://www3.inegi.org.mx/sistemas/sisept/Default.aspx?t=medu09&s=est&c=35006
Miyares, A. (2006). Multiculturalismo, coeducación y ciudadanía. En R. Cobo, Interculturalidad, feminismo y educación (págs. 42-45,49,50). Madrid: Catarata.
Sánchez Bello, A. (2006). La identidad de género en el marco de la escuela intercultural. En R. Cobo, Interculturalidad, feminismo y educación (págs. 57,63-65). Madrid: Catarata.