Smashing Minds’ Journey

 

¿Alguna vez han decidido por ti? ¿Algunas personas no han valorado tus pensamientos? ¿Te has visto topado o topada en el medio laboral por ser diferente a la mayoría? ¿De repente no encajas en los roles establecidos por la sociedad? ¿Quieres reinventar el mundo? Si alguna respuesta a estas preguntas es afirmativa, conectarás con Smashing Minds.

Estoy muy emocionada porque éste es mi primer blog post escrito para Smashing Minds. Me llena de orgullo ver que después de muchos años y esfuerzos, Smashing Minds ahora es una realidad.

En este blog van a poder encontrar distintos temas relacionados con la diversidad, que más adelante irán descubriendo; sin embargo, quise empezar por contarles qué fue lo que me llevó a fundar Smashing Minds para que esto sirva como un puente de enlace entre ustedes, Smashers, Smashing Minds, y yo.

Si tuviera que mencionar en pocas palabras por qué decidí crear Smashing Minds, diría primero por ser mujer y mamá, segundo, por vivir una lucha latente entre lo que es “lo propio” para una mujer contra lo que realmente quería, y por último, por sentirme topada por barreras invisibles existentes en la sociedad y organizaciones que no me permitían ser. Me di cuenta que para poder ser auténtica se requería de una transformación integral en donde participaran la sociedad y las organizaciones, pero el cambio debía nacer desde la mente de los individuos.

Teniendo dos adorables hijas, decidí emprender este viaje y tratar de inventar una nueva sociedad donde mis niñas y el resto de las niñas y mujeres de México, puedan ser quienes quieran ser, sin tener que estar limitadas por cumplir con aquello que se espera en una mujer o con un rol establecido. A pesar de que esta historia nació siendo un movimiento enfocado al empoderamiento y crecimiento de la mujer, posteriormente se concretó en un movimiento no solo de mujeres, sino también de hombres, para buscar juntos la prosperidad del individuo y de la sociedad.

La inspiración para este proyecto la obtuve de mi propia experiencia cuando era empleada y de las distintas experiencias de mis amigas en la misma situación. Nos encontrábamos topadas o bien adheridas a unos pisos pegajosos que no nos permitían crecer dentro de nuestras organizaciones, no por falta de resultados, sino por ser frenadas por unas mentes envueltas en estereotipos y paradigmas y por pertenecer a una minoría muy castigada, las madres trabajadoras (cabe mencionar que el concepto de padres trabajadores es inexistente). Fui testigo de episodios de discriminación y falta de equidad, que fueron justificados desde el discurso del cuidado y protección hacia la mujer fundados en un sexismo benevolente muy sutil, el cual puede ser igual o más dañino que el sexismo hostil.

Sin embargo, este pesar no se acababa en la oficina, sino que me perseguía fuera de ella. La dualidad entre ser mamá y profesionista seguía chocando una y otra vez generando un sentimiento de culpabilidad constante, debido en gran parte a la falta de apoyo en las escuelas hacia las mamás que trabajan. Empezando por los horarios escolares que son tan reducidos (sobre todo a nivel preescolar) que si acaso permiten trabajos de medio día (que difícilmente se encuentran). Adicionalmente, se organizan una serie de eventos familiares entre semana en horarios laborables y de frecuencia recurrente. Estas situaciones escolares lo único que hacen es reafirmar lo difícil que es vivir como mujer esta dualidad e incentivar la búsqueda constante de cumplir con roles asignados y supuestamente “naturales”.

Completamente empoderada, quise actuar y buscar un cambio pues tal como lo expresó la actriz y activista Emma Watson en el discurso de lanzamiento de la campaña “HeforShe” organizada por ONU Mujeres “Si no soy yo, ¿quién?, si no es ahora, ¿cuándo?” (2014).

Decidí dejar las quejas a un lado y desplazar mi carrera financiera, para empezar a estudiar y a investigar sobre la diversidad, género, neurociencias, psicología, sociología, en fin, sobre diferentes temas y disciplinas que sabía me ayudarían a mover este mundo hacia algo mejor. Decidí no solo enfocarme en las mujeres, sino también en los hombres pues a pesar de ellos haber nacido en una situación de privilegio, se encuentran en gran desventaja en la expresión de sus sentimientos, en la responsabilidad de mantener la economía de su familia y en la ocupación de trabajos peligrosos. Creo que los roles impuestos a los hombres son tan pesados, que los ahogan, solo es cuestión de imaginar lo que se sentirá portar una máscara que reprima sentimientos, perderse de momentos familiares por cumplir con largas jornadas de trabajo y velar por mantener el bienestar económico de la familia. Ellos también necesitan una liberación de roles, prejuicios, sesgos, paradigmas y estereotipos para poder respirar y vivir.

Entre más conocía e investigaba el tema, más me daba cuenta de lo inmersos que estábamos en este juego social; sin embargo, también aprendí que la fijación de estereotipos y sesgos es algo automático que hace nuestra mente. Nuestro deber está en detectar esta forma natural de construcción de estereotipos y prejuicios para ser capaces de romperlos. Necesitamos aprender cómo funciona nuestra mente para poder combatir los sesgos inconscientes que tenemos. Pero para ello, es necesario tener esta información a la mano de una forma fácil y simple para poder generar conciencia y lograr actuar en víspera de una nueva sociedad.

Smashing Minds inicia entonces como un movimiento social para generar conciencia y que se manifieste en un cambio de actitudes, conductas y comportamientos que promuevan valorar el ser único de cada quien y se reinvente la sociedad. En esta nueva sociedad existirá el poder de elección y de ser auténticos. Existirá sororidad entre las mujeres y se sumarán y apoyarán las unas a las otras sin juicios. Los hombres evaluarán la posición de privilegio en la que se encuentran y se darán cuenta de todo lo que ellos también están perdiendo por no compartir las posiciones de poder. Los roles sociales serán flexibles de acuerdo a la elección de cada integrante y no a las expectativas sociales. Por último, se entenderá que somos diferentes, pero a pesar de las diferencias, habrá igualdad de oportunidades y derechos.

Smashing Minds nos concierne a todos, como personas, donde la diversidad no solo abarca beneficios para las mujeres, si no, liberaciones también para los hombres, en donde todo se deconstruye en valorar y apreciar al otro, no importando si ese otro es de diferente género, sexo, raza, etnia, nivel socioeconómico, orientación sexual, religión, creencias, en fin, siempre seremos diferentes por el simple hecho de tener una mente distinta. Somos personas únicas y especiales y nuestros pensamientos se deben de respetar y apreciar.

Y así fue como se originó Smashing Minds como un catalizador que impulsa esta diversidad de pensamiento para dejar a un lado la otredad y darle la bienvenida a la inclusión.

Smashers, me estarán leyendo una vez por semana, regálenme un espacio en su mente y por favor déjenme sus comentarios.
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Has anyone ever decided for you? Has anyone disregarded your thoughts? Have you ever been blocked in the workplace because you are different than the rest? Have you experienced a feeling of not fitting into the roles established by society? Do you want to reinvent the world? If you answered yes to any of these questions, you’ll connect with Smashing Minds.

I am very excited because this is my first blog post for Smashing Minds. I am very proud to see that after many years of work and effort, Smashing Minds is now a reality.

In this blog you will find information on different topics related to diversity, which you will discover from time to time; but first, I want to begin by sharing with you what made me create Smashing Minds, as this story may help to create a connection between you Smashers, Smashing Minds, and me.

If I had to mention in a few words why I decided to create Smashing Minds, I would say: firstly, because I am a woman and a mother; secondly, because I experienced a continuous struggle between “the social expectations implicitly imposed in women” and my own expectations and desires; and finally, because invisible barriers that exist within society and organizations did not allow me to be who I am. I realized that in order to be able to be authentic, an integral transformation throughout society and organizations is required, but this transformation must emerge from people’s minds.

Having two adorable daughters, I decided to embark on this journey and try to invent a new society where my girls and the rest of the girls and women in Mexico can be who they want to be, without having to be limited by what is expected in a woman or by an established role. Even though this story initiated as a movement focused on women’s empowerment and growth, it ended as a movement involving everyone, women and men, in order to pursue prosperity for individuals and society.

I was inspired to do this project by my friends’ experiences as employees and also by my own. We were all attached to sticky floors that prevented us from growing within our organizations. The main reason was not poor performance, instead it relied in minds embedded into stereotypes and paradigms blocking our path and in being part of an unfairly disadvantaged minority, working mothers (Note: the concept of working parents is non-existent). I witnessed discrimination and inequality episodes which were justified by the ideology of caring and protecting women through a very subtle benevolent sexism, which may be equally or more harmful than hostile sexism.

However, this agony did not end in the workplace, but chased me out of it. The duality between being a mom and a professional continued to clash over and over again, developing a constant sense of guilt, mostly due to the lack of support in schools for working moms. On top of that, school hours are so reduced (especially at preschool level) that it may only allow half-day jobs (which are difficult to find). Moreover, schools’ series of frequent family events are held during working days and times. Again and again, these situations reaffirm how difficult it is to live this duality as a woman and encourage to live up to social expectations and supposedly “natural” roles.

Fully empowered, I decided to act and seek for a change, as Emma Watson (actress and activist) expressed in her inauguration speech at the “HeForShe” campaign organized by UN Women “If not me, who?, If not now, when? “(2014).

I then left the complaints and my financial career aside, to start studying and researching on diversity, gender, neuroscience, psychology, sociology, and other subjects and disciplines that I knew would help me move this world towards something better. I focused not only on women, but also on men, who regardless of their privileged situation, they are at a great disadvantage in expressing their feelings, in being responsible for maintaining their family’s economy and in occupying job positions that required hazardous tasks. I believe that social roles imposed on men are so heavy that it suffocates them, just imagine what it would feel like wearing a mask that represses feelings, missing family moments as consequence of working long hours, and ensuring your family’s economic welfare no matter what. Definitely, men also need a release of roles, prejudices, biases, paradigms and stereotypes to be able to breathe and live.

The more I learned and researched, the more I realized how immersed we were in this social game; however, I also understood that fixating stereotypes and biases is a process made automatically by our mind. Then, our duty is to detect this natural way of constructing stereotypes and prejudices to be able to smash them. We need to learn how our mind works to fight unconscious biases. But to achieve this, it is necessary to have easy access to information that may help in developing awareness and in encouraging people to take action towards the goal of transforming into a new society.

Consequently, Smashing Minds begins as a social movement that helps people being aware, in order to develop attitudes, conducts, and behaviors that encourage the value of uniqueness and the reinvention of society. This new society will be characterized by spreading the value of the power of choice and authenticity. Sorority among women who will join and support each other without any prejudice nor judgment will exist. Men will evaluate their privileged standpoint, and will realize all that they are giving up by not sharing positions of power. Social roles will be flexible and will adapt according to each person’s choice and not to social expectations. Finally, it will be understood that we are different, but despite the differences, people will have equal access to opportunities and rights.

Smashing Minds concerns us to all, since diversity not only includes benefits for women, but also liberations for men, since everything is deconstructed in valuing and appreciating the other, regardless differences in gender, sex, race, ethnicity, socioeconomic status, sexual orientation, religion, beliefs, as we will always be different by the simple fact of having a different mind. We are unique and special and our thoughts must be respected and appreciated.

This is how Smashing Minds became a catalyst that drives diversity of thinking to remove otherness and welcome inclusion.

Smashers, you will be reading me once a week, give me a space in your mind and please leave me your comments.

 

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